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Wu y Da

 Da Chein estiró los brazos y retorció levemente el torso. Necesitaba desperezarse después de unas horas seguidas de concentración. Miró las paredes desnudas blancas e impolutas de su laboratorio y reposó unos segundos la mirada en las flores del cerezo que vislumbraba por la ventana. Era viejo como él, sonrió Da pensando que cómo él todavía daba flores y frutos. El sol despuntaba y él sabía que pronto llegaría el bullicio de sus colaboradores que se sorprenderían al verlo allí tan temprano. En cambio a Wu Ling no le extrañaría. Desde su época de estudiantes se habían sentido muy próximos y él había mezclado la admiración por su inteligencia con una fuerte atracción sentimental y física. Sin embargo ella no franqueó el puente amoroso y mantuvo su mutua empatía en una relación de colaboración profesional y profundo afecto amistoso. Wu apreciaba de Da su perseverancia sutil y firme la cual, sin embargo, no dejaba de lado una flexibilidad notable. Para ella, él sabía combinar con acie...
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Engramas

  -Te das cuenta del poder y el peligro que esto tiene? – dijo L acompañando su frase con un tono a la vez excitado y alarmado- aunque todavía no podamos insertar recuerdos podemos borrarlos a voluntad. -Lo sé -le respondió J tratando de mantener una voz calmada- y dudo de que conservemos el control por mucho tiempo. Pero dime, teníamos derecho a no intervenir ante el sufrimiento de aquellos a los que su memoria atormenta con traumas que les asaltan interminablemente?. -No es necesario que me lo digas, L, por eso hemos llegado hasta aquí, pero ahora que lo tenemos me ha dado vértigo. Han sido años de lidiar con la optogenética, pero cuando vi que el engrama se iluminaba conectando todas las neuronas al aflorar el recuerdo supe que lo conseguiríamos. Y aquí estamos! Era un día gélido de Diciembre y por la ventana del laboratorio se filtraban los primeros rayos de un sol tibio que no acababa de desperezarse. Había sido una noche en vela…una más, pero ésta había acabado de una m...

Circulen, Circulen

Juan no podía desviar la mirada de aquel bulldozer. Estaba como hipnotizado. La pala bajaba lentamente y arremetía contra la casita dejando una nube de polvo donde antes habitaban los recuerdos y las vivencias de una familia. Después levantaba su puño como si celebrase una gran victoria, avanzaba unos pocos pasos y arremetía contra la siguiente, la cual se desplomaba como si estuviera hecha de papel. Aquel había sido un poblado de casi 30.000 personas edificado hacía más de 40 años con el fin de que la fábrica tuviera a su disposición a una corta distancia a los obreros que necesitaba para que su incesante movimiento no se detuviera ni un instante. Pero las cosas habían cambiado. Los amos de la fábrica habían decidido que el mantenimiento del poblado no les salía a cuenta. Además la contaminación generada por los procesos que se llevaban a cabo estaba generando un problema que se hacía difícil de disimular. La bomba podía estallar en cualquier momento y podría ser una complicació...

Tropezar en la misma piedra

  24 años, 7 personas enfrente de ella, sólo quedan 8 candidatos que han superado las pruebas previas, Cuatro pasaron ya y tres esperan. Laura se siente un tanto intimidada, pero al mismo tiempo extrañamente confiada. Puede ser porque cree que no tiene mucho que perder. Es una joven profesora de la Universidad que, eso sí, ha debido cambiar de directora de tesis porque a la recién nombrada jefa del departamento no le convence ni el tema que ella se empeña en investigar ni su actitud que juzga insuficientemente respetuosa de las jerarquías académicas. Curiosamente cada uno de los 7 miembros del comité de selección tiene su propio candidato y Laura es la única que no cuenta con ningún padrino. La decisión promete pasar por una ardua competencia que seguramente le excluya. El puesto es crucial para la estructura del nuevo Instituto regional de estudios de la salud que se está creando. El jefe o la jefa del departamento de investigación, análisis estadístico e informático estará en e...

El profesor de música

Vienen y se van. Hay personajes que aparecen en medio del misterio, dejan un halo que el recuerdo envuelve en una bruma que el sol atraviesa fugazmente para acabar disolviéndose no sin antes dejar un rastro más profundo que el que su corta presencia aventuraba. Euemio fue uno de ellos. Llegó solo con un zurrón y solo pudo saberse que venía de Honduras. En una comarca cercana a la población de Chichigalpa buscó a quién parecía tener más autoridad y le propuso juntar a los niños de las fincas colindantes y darles clase. Nadie sabe a ciencia cierta lo que hablaron, pero Severino le creyó y decidió ayudarle. Todas las tardes cuando acababa su jornada de trabajo en la finca cenaba frugalmente como era su costumbre y visitaba a sus vecinos para hablarles de las bondades de que sus hijos supieran leer y escribir. Con pocas palabras, pero llenas de convicción intentó conseguir su aprobación. Los padres de familia le escuchaban con amabilidad y respeto. Le sirvieron la mejor chicha de la ...

Los bancos eran los templos

  -Shalom aleijem Jacob -Aleijem Shalom Ariel Eran de mediana edad y estaban sentados el uno frente al otro en dos de los poyetes a la entrada del templo. -Quería hablar contigo –comenzó al más alto y espigado de los dos, Jacob- porque creo que debemos reaccionar a lo que pasó el Sabbat. Es demasiado grave como para que no reaccionemos antes de que sea peor. -Tienes razón-contestó en un tono más sosegado su interlocutor-, desde que se tiene memoria, desde los padres de nuestros padres y más allá, ha sido en templos como éste donde se han realizado las transacciones más importantes y sobre todo dónde se han concedido los préstamos. Ha sido bajo la inspiración de Yaveh con la que se ha decidido a quién y con qué interés se prestaban los denarios. -Sacarlos de aquí sería quitarle el carácter sagrado al dinero y permitir todo tipo de especulaciones profanas -respondió Jacob en un tono más sereno pero también más contundente, acicateado al sentir el respaldo de Jacob- Yaveh no...

Kaleidoscopic mirror: Potenciados y vulgaris

  Caminaba lentamente girando suavemente la cabeza a izquierda y derecha del sendero para apreciar el color de lo que le rodeaba. A Joan le gustaba especialmente esa hora de la tarde en la que el sol parecía ceder su protagonismo y dejar que la luz tenue reflejase con más matices la naturaleza de lo que le envolvía. Los detalles, ay, los detalles -se dijo a sí mismo- cuantas veces los había pasado por alto absorbido por conseguir lo que se había propuesto en la vida. Y sin embargo con el tiempo había aprendido a reconocer que eran más determinantes de lo que su obsesión por mantener el rumbo de su vida le había permitido apreciar. Se inclinó para dejarse llevar por la visión de un lirio silvestre orillado al borde del camino y aspiró fuertemente el olor de las hierbas que le acompañaban. Era la primera vez que, en su paseo vespertino, había desconectado su potenciador y disponía solamente de su cerebro natural.   Sonrió, recordando que los nuevos hechiceros como él los...