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Encuentros en quinta fase: Continuación de la escena IV

 Representante de la comisión de derechos humanos: Creo que la propuesta de la comandante Itxen es un razonable punto de partida. Todos los que estamos acá sabemos que el problema de fondo es la pobreza y la incultura. Existen formas pacíficas de luchar contra eso si se respetan unas reglas del juego básicas. Basta con presentar opciones claras y dejar elegir libremente. Con el tiempo y elevando el nivel económico y educativo se irá llegando a la opción más favorable. Quién no quiera reconocer esto solo está interesado en defender a toda costa sus privilegios.

Representante de la ONU: Todo eso está muy bien pero creo necesario decir, en nombre de la organización que represento, que nosotros no apoyaremos nunca un acuerdo que ponga en duda la legitimidad de un gobierno constitucional ni siente peligrosos precedentes respecto a la existencia de dos ejércitos en un país…ni siquiera temporalmente. Mi obligación es velar porque se respete el derecho internacional y considero una irresponsabilidad cualquier negociación en la que se pongan en peligro los equilibrios supranacionales trabajosamente conseguidos.

(Hay una pausa para deliberar tras una indicación del obispo…el ministro llama por teléfono, los guerrilleros hablan entre sí, los representantes parecen tener una cierta discusión…. Entretanto se sirven bebidas por parte de la misma actriz que hacía de criada en la primera escena…finalmente, el obispo, que mira continuamente el reloj, vuelve a llamarlos a la mesa...se sientan todos de nuevo y el obispo hace una seña al ministro invitándole a que tome la palabra)

Ministro: Bien, señores, en vista de que nuestras posiciones son claramente discrepantes y manifiestamente incompatibles, al menos por el momento (el general le mira con un gesto de sorpresa y enfado) se hace necesario posponer este encuentro hasta una futura reunión en la que puedan traerse, después del consiguiente estudio y reflexión, unos documentos en los que se analicen con detalle las respectivas propuestas. Por esta razón y dada la complejidad del tema, los asesores del gobierno necesitarán tiempo para que este análisis sea realizado con el detenimiento que merita. Tenemos también que consultar con las fuerzas armadas (mira al general) y con las organizaciones internacionales (mira al representante de la ONU) y (consulta su carpeta como mirando un calendario) podríamos estar sentados aquí de nuevo dentro de seis meses.

Comandante Ilom: (levantándose enérgicamente y palmeando la mesa) ¡No conseguirán engañarnos como a nuestros antepasados! ¡Algo hemos aprendido sobre cómo son ustedes! Sin tener tantos asesores (mira con ironía y un cierto desprecio al ministro) no necesitamos más de quince días para especificar nuestra propuesta. Les damos de máximo un mes a contar desde este momento para que volvamos a encontrar en este lugar. Si no aparecen o nos provocan (mirando al general)  antes de ese plazo, la tregua se romperá y volveremos a la lucha  porque estamos seguros de nuestra fuerza y se la haremos sentir.

(el general se levanta a pesar de que el ministro trata de retenerlo i encarándose al comandante Ilom le dice con tono provocativo:)

General : ¡Ya veremos!

 

(Suena de fondo la segunda parte de “La maldición de Malinche”)

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