Ir al contenido principal

El caracol

 El caracol vuelve a su concha pacientemente construida. Cada golpe, cada tropiezo es una capa más para ir haciendo más espesa su protección, su refugio.

Si el tiempo es bueno saca su cuerpo al sol y disfruta de sus rayos, pero al paso de una nube busca rápidamente como guarecerse de nuevo en su concha. Es ya más que una costumbre, es su manera de vivir, y siente que no le ha ido tan mal, por lo menos sigue vivo!.

Pero, ahora, animado al ver a otros más osados, cree que se le presenta la oportunidad de una experiencia más completa. Va tomando confianza y se arriesga a permanecer afuera durante algún tiempo aunque no haya sol. Gracias a eso ahora puede hacer recorridos más largos.

El otro día incluso se la jugó dejando la concha junto a un árbol caminando más ligero a una zona del jardín que nunca había explorado y por la que sentía una gran curiosidad desde hacía tiempo. No se había atrevido antes porque le costaba una jornada completa llegar y creía que era muy probable que el sol dejara de lucir en algún momento.

La mala suerte fue que cayó una tormenta y regresó empapado y triste a su concha con la sensación de haber ido demasiado lejos y con la determinación de quedarse en su concha sin intentar salidas tan imprudentes.

Ahora sabe lo fuertes que pueden ser las tormentas fuera… ¡pero también lo pesada que es su concha!

Ya su hermano le dijo que hay que ir paso a paso sin parar nunca, sin retroceder a la trampa de la comodidad, del refugio que nos comprime la vida.

Apa, caracolito, no abandones. La parcela de vida que tienes es de tu responsabilidad y aún con tormentas vale la pena arriesgarse con tal de intentar ensancharla.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Wu y Da

 Da Chein estiró los brazos y retorció levemente el torso. Necesitaba desperezarse después de unas horas seguidas de concentración. Miró las paredes desnudas blancas e impolutas de su laboratorio y reposó unos segundos la mirada en las flores del cerezo que vislumbraba por la ventana. Era viejo como él, sonrió Da pensando que cómo él todavía daba flores y frutos. El sol despuntaba y él sabía que pronto llegaría el bullicio de sus colaboradores que se sorprenderían al verlo allí tan temprano. En cambio a Wu Ling no le extrañaría. Desde su época de estudiantes se habían sentido muy próximos y él había mezclado la admiración por su inteligencia con una fuerte atracción sentimental y física. Sin embargo ella no franqueó el puente amoroso y mantuvo su mutua empatía en una relación de colaboración profesional y profundo afecto amistoso. Wu apreciaba de Da su perseverancia sutil y firme la cual, sin embargo, no dejaba de lado una flexibilidad notable. Para ella, él sabía combinar con acie...

El profesor de música

Vienen y se van. Hay personajes que aparecen en medio del misterio, dejan un halo que el recuerdo envuelve en una bruma que el sol atraviesa fugazmente para acabar disolviéndose no sin antes dejar un rastro más profundo que el que su corta presencia aventuraba. Euemio fue uno de ellos. Llegó solo con un zurrón y solo pudo saberse que venía de Honduras. En una comarca cercana a la población de Chichigalpa buscó a quién parecía tener más autoridad y le propuso juntar a los niños de las fincas colindantes y darles clase. Nadie sabe a ciencia cierta lo que hablaron, pero Severino le creyó y decidió ayudarle. Todas las tardes cuando acababa su jornada de trabajo en la finca cenaba frugalmente como era su costumbre y visitaba a sus vecinos para hablarles de las bondades de que sus hijos supieran leer y escribir. Con pocas palabras, pero llenas de convicción intentó conseguir su aprobación. Los padres de familia le escuchaban con amabilidad y respeto. Le sirvieron la mejor chicha de la ...

Tropezar en la misma piedra

  24 años, 7 personas enfrente de ella, sólo quedan 8 candidatos que han superado las pruebas previas, Cuatro pasaron ya y tres esperan. Laura se siente un tanto intimidada, pero al mismo tiempo extrañamente confiada. Puede ser porque cree que no tiene mucho que perder. Es una joven profesora de la Universidad que, eso sí, ha debido cambiar de directora de tesis porque a la recién nombrada jefa del departamento no le convence ni el tema que ella se empeña en investigar ni su actitud que juzga insuficientemente respetuosa de las jerarquías académicas. Curiosamente cada uno de los 7 miembros del comité de selección tiene su propio candidato y Laura es la única que no cuenta con ningún padrino. La decisión promete pasar por una ardua competencia que seguramente le excluya. El puesto es crucial para la estructura del nuevo Instituto regional de estudios de la salud que se está creando. El jefe o la jefa del departamento de investigación, análisis estadístico e informático estará en e...